The Case of the Missing Decoys/El Caso de la Desaparición de los Señuelos de Alondra
Article from South Puget Sound Prairies
Biologist Hannah Anderson of the Center for Natural Lands Management (CNLM) had a mystery on her hands. Conducting an experiment to see if she could lure rare streaked horned larks away from unprotected lands to safer habitat, she placed three-dimensional lark decoys at a site near Portland. She also set up speakers to waft the larks’ distinctive songs into the air. But one-by-one, the lark decoys started to disappear.

Who could be taking them? The site was securely fenced so Hannah doubted people were sneaking onto the site. While the decoys were designed to be cute and lifelike, she didn’t think that the lark’s natural predators like coyotes and crows would enjoy munching on painted chunks of wood with metal prongs for legs.
So Hannah launched a two-pronged plan to thwart the cunning thief. First, she arranged for the decoys to be firmly anchored to the ground with buried metal plates. Second, she set up a motion-activated camera to catch the culprit.
And what a catch it was! You may recognize this sharp-beaked creature as America’s symbol. That’s right; it is an adolescent bald eagle. Apparently, the little lark decoys fell victim to these birds of prey. Now that the lark decoys are firmly planted in the ground, they can no longer be kidnapped. And thankfully, the experiment can continue.

The theory behind this innovative experiment is called “conspecific attraction”. It rests on the idea that “the larks will be drawn to the new habitat because they see the lark decoys there and hear their song, and think other larks have already figured out it’s a good place to live,” explained Hannah. The experiment is being conducted at sites in both Oregon and Washington through a partnership between CNLM, the Port of Portland, Oregon Metro and Joint Base Lewis-McChord (JBLM).
A candidate for listing under the federal Endangered Species Act, the streaked horned lark has lost extensive tracts of habitat in recent years. While its breeding range once extended from southern British Columbia through western Washington to southwestern Oregon, today it breeds in only a few isolated locations in Washington and Oregon. Whereas it was historically found in open spaces such as native prairies and mudflats, it is now primarily found in open area landscapes that are dominated by frequent human activity. For example, the larks breed on military training grounds, airports, dredge material deposition islands in the Columbia River and farms in the Willamette Valley. To make matters worse, all of the streaked horned lark’s current breeding grounds are on land unprotected for conservation purposes. That lack of protection provided the impetus for the experiment to determine whether the larks could be attracted to safer nearby sites using decoys and song playbacks.

So far, one female lark has been spotted in an experiment plot at Joint Base Lewis-McChord. The experiment will continue through next year. Hopefully from now on, the only species attracted to the decoys will be other streaked horned larks!
El Caso de la Desaparición de los Señuelos de Alondra
La bióloga Hannah Anderson, del Centro para el Manejo de Tierras Naturales (CNLM) se encontró con un misterio. Estaba conduciendo un experimento para ver si podía atraer a las alondras cornudas rayadas, que es una especie de ave rara, desde tierras no protegidas hasta un hábitat más seguro. Para el efecto, colocó varios señuelos tridimensionales de alondras en un sitio ubicado cerca de la ciudad de Portland, Oregon. También colocó altavoces para poder así transmitir el canto distintivo de las alondras en el aire. Pero, uno por uno, los señuelos de alondra empezaron a desaparecer.
¿Quién podría estar llevándose los señuelos? El sitio estaba protegido con una cerca, así que Hannah dudaba que alguien se estuviera entrando al lugar. Si bien los señuelos estaban diseñados para que se miraran atractivos y reales, ella no creía que los depredadores naturales de la alondra, como los coyotes y los cuervos, disfrutaran de comerse esos trozos de madera pintados y con patas de metal.
Así que Hannah lanzó un plan de dos puntas para poder parar a ese astuto ladrón. En primer lugar, arregló para que los señuelos estuviesen firmemente anclados al suelo con placas de metal enterradas. En segundo lugar, colocó una cámara que es activada con los movimientos, para capturer al culpable.
¡¡Y vaya que captura la que fue!! Usted puede que reconozca a esta criatura de fuerte pico como el símbolo nacional de los Estados Unidos. Así es, se trata de un águila calva adolescente. Al parecer, los pequeños señuelos de alondra fueron víctimas de estas aves de rapiña. Ahora que los señuelos están firmemente plantados en el suelo, ya no pueden ser secuestrados. Y con suerte, el experimento puede ahora continuar.
¡El culpable!
La teoría detrás de este experimento innovador se llama “atracción conespecifica “ (atracción de la misma especie). Se basa en la idea de que “las alondras se sentirán atraídas al nuevo hábitat porque ven a los señuelos de alondra ahí y pueden escuchar su canto, entonces piensan así que otras alondras ya han descubierto que ese es un buen lugar para vivir”, explicó Hannah. El experimento se está llevando a cabo en sitios diferentes, tanto en Oregon como en Washington, a través de una asociación integrada por el CNLM, el Puerto de Portland, el Oregon Metro y la Base Militar Conjunta de Lewis-McChord (JBLM, por sus siglas en inglés).
La alondra cornuda rayada es una especie candidata para ser incluida en la lista de especies en peligro de extinctión, de acuerdo con la Ley Federal Sobre las Especies en Peligro de Extinción (“Endangered Species Act”) y ha perdido grandes extensiones de hábitat en los últimos años. Si bien su área de reproducción solía extenderse desde el sur de la Provincia de Columbia Británica en el Canadá, a través del oeste de Washington, hasta el suroeste de Oregon, en la actualidad se reproduce sólo en unos pocos lugares aislados en Washington y Oregon. Mientras que históricamente habitaba muchos lugares a campo abierto, como las praderas nativas y marismas, ahora se le encuentra principalmente en lugares que son dominados por frecuente actividad humana. Por ejemplo, las alondras se reproducen en campos de entrenamiento militar, en los aeropuertos, en las islas formadas por depósitos de material dragado del Río Columbia, y en granjas del Valle de Willamette. Para empeorar las cosas, todos estos lugares en donde la alondra cornuda rayada se reproduce se encuentran en tierras no protegidas con fines de conservación. Esa falta de protección es precisamente lo que proporcionó el incentivo necesario para el experimento de determinar si las alondras podrían ser atraídas a lugares más seguros y cercanos usando los señuelos y la reproducción de su canto.
Hasta la fecha, una alondra hembra ha sido observada en una parcela experimental en la Base Militar Conjunta de Lewis-McChord. El experimento continuará hasta el próximo año. ¡Esperemos que de ahora en adelante, la única especie que será atraída por los señuelos será la de las alondras cornudas rayadas!
(Source: southsoundprairies.org)